Talleres y consultoría de design thinking adaptados a tu empresa. Presencial en Tenerife, participativo y con resultados que puedes aplicar desde la primera semana.
Conoces tu negocio mejor que nadie. Llevas años en él. Pero hay preguntas que no puedes responder con certeza: ¿qué es exactamente lo que valoran tus clientes? ¿Por qué algunos se van sin decir nada? ¿Tu equipo está alineado o cada uno tira para un lado?
Las PYMES en Canarias tienen los mismos retos que las grandes empresas — entender a sus clientes, diseñar servicios que funcionen, tomar decisiones con datos — pero con menos recursos y sin departamento de innovación.
El design thinking no es algo reservado para Silicon Valley ni para multinacionales. Es una forma de trabajar que te permite, con tu equipo y tus recursos, entender mejor a tus clientes y rediseñar lo que ofreces para que realmente encaje con lo que necesitan.
Entender profundamente las necesidades del usuario en el contexto local.
Identificar el problema real, no solo el síntoma superficial.
Generar un volumen masivo de soluciones sin prejuicios técnicos.
Construir versiones rápidas y baratas para tangibilizar la idea.
Validar con usuarios reales y aprender de los fallos rápido.
"La diferencia con una consultoría tradicional: aquí no te entrego un informe de 40 páginas. Aquí tu equipo trabaja, descubre y decide. El proceso en sí es la experiencia. Y lo que aprenden se queda con ellos mucho después de que yo me vaya."
Empezamos con una conversación para entender tu negocio, tu equipo y dónde está el nudo. Sin formularios genéricos, sin auditorías automatizadas. Hablo contigo, te escucho y te digo con honestidad si puedo ayudarte o no.
El núcleo del trabajo. Sesiones presenciales en Tenerife donde tu equipo usa herramientas concretas: Customer Journey Map, Mapa de Empatía, Definición de servicios.
Cada taller termina con un plan claro: qué cambiar, en qué orden y quién se encarga. Algo que puedes aplicar la semana siguiente.
Un hotel familiar en el sur de Tenerife quería mejorar la experiencia de sus huéspedes, pero el equipo no tenía una visión compartida del cliente. Construimos juntos dos Customer Journey Maps — huésped tradicional y nómada digital — y salieron con prioridades claras sobre qué cambiar primero.
Cinzia quería expandir su negocio de manicura, pero no tenía claro quién era realmente su cliente ideal. Con un Mapa de Empatía, pasó de crecer por intuición a tomar decisiones de expansión con criterio real.
"Mi metodología no está pensada para multinacionales con procesos burocráticos infinitos. Trabajo con PYMES y empresas canarias valientes que tienen la agilidad necesaria para cambiar cosas hoy mismo."
Soy Moisés Barreto. Más de 11 años acompañando a emprendedores y empresas en procesos de transformación. Antes de eso, 7 años como CEO en una empresa de distribución de calzado. Certificado en design thinking por dothinklab.com y mentor activo en el programa Tenerife +Talento (ACIISI Canarias).
Conocer mi trayectoria completa →El design thinking es una metodología de innovación centrada en las personas. Sirve para entender mejor a tus clientes, identificar qué problemas reales tienen (no los que creemos que tienen) y diseñar soluciones que realmente encajen. En el contexto de una empresa en Tenerife, es especialmente útil cuando el equipo trabaja con suposiciones que nunca se han validado, cuando hay fricción interna sobre qué priorizar, o cuando los servicios y productos ya no generan el impacto que deberían.
Principalmente para PYMES y emprendedores que quieren tomar decisiones con más criterio. No hace falta ser una multinacional ni tener un departamento de innovación. Lo he aplicado con hoteles, negocios de servicios, profesionales independientes y organizaciones del tercer sector. Si tienes un equipo y un reto real, el proceso funciona.
Depende del alcance. Una sesión de diagnóstico puede durar entre 2 y 4 horas. Un taller completo con el equipo suele ocupar uno o dos días de trabajo intensivo. Un proceso más completo — que incluye investigación, talleres y plan de acción — puede extenderse entre 4 y 8 semanas. Siempre lo adaptamos a lo que tu empresa puede asumir en tiempo y recursos.
En una consultoría tradicional, el experto analiza, elabora un informe y lo entrega. Tu equipo lo lee (o no) y luego sigue igual. Aquí el proceso es distinto: tu equipo trabaja, descubre y decide. Yo facilito las dinámicas, pero las conclusiones las construye el propio equipo. Eso hace que haya mucho más compromiso con lo que se decide hacer después.
Cuanta más diversidad de perfiles, mejores resultados. No hace falta que sean muchas personas — he trabajado con equipos de 3 y con equipos de 20. Lo importante es que las personas que participan tengan contacto real con el problema que queremos resolver: los que hablan con clientes, los que diseñan el servicio, los que lo ejecutan. La dirección también tiene que estar presente, al menos en parte.
Al final de un proceso bien ejecutado, el equipo suele salir con tres cosas: una visión más clara de quién es su cliente real y qué necesita, un mapa de oportunidades concretas sobre qué mejorar o rediseñar, y un plan de acción con prioridades claras. No es magia — es estructura y método aplicado a tu realidad. Lo que hagas con eso después depende de ti.
Cuéntame qué reto tiene tu empresa hoy y hablemos sobre cómo abordarlo.
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